Contratapa

La inmigración europea a la Argentina fue fomentada por la Constitución de 1853 que se basaba en la idea de Juan Bautista Alberdi de “gobernar es poblar”. El objetivo era generar un nuevo tejido social y terminar de ocupar los territorios obtenidos mediante la conquista del desierto contra los mapuches y ranqueles. La inmigración italiana en particular fue una de las más importantes que recibió el país. Se estima que el 60% de los argentinos son descendientes completa o parcialmente de italianos. La inmigración masiva comenzó en los años 1870 y se extendió hasta 1960.
Existe mucha documentación, libros, y películas sobre la inmigración italiana a la Argentina. Este libro pretende formar parte de esa gran colcha de retazos que enriquece el bagaje cultural mediante el relato de una de las primeras oleadas de inmigrantes que llegaron al país y se asentaron en Río Cuarto.
Las semillas volaron hace una síntesis local que abarca más de ciento veinte años de nuestro pasado reciente, desde fines del siglo XIX hasta comienzos del siglo XXI. El autor, nieto de Antonia Martorelli Ficco, rescata el legado que le fue transmitido por su abuela, y lo enriquece con sus recuerdos y su propia historia. El relato intenta ser cronológico, mediante breves historias, para contar lo sucedido con la gran familia que formaron los Martorelli Ficco, desde la partida de la campiña de Bomba, Italia, hasta la llegada a Río Cuarto, su asentamiento en la margen norte del río, el desarrollo de la actividad familiar en torno a las quintas, y los distintos caminos que fueron tomando los descendientes de Antonia. Ese hilo conductor también nos revela parte de la historia de Río Cuarto y muchos de sus referentes.